
¿COMO AYUDA LA CIRUGÍA ORTOGNÁTICA A CORREGIR UNA MALOCLUSIÓN?
Cuando la maloclusión dental tiene un origen óseo y no hay potencial de crecimiento para corregirla mediante ortodoncia ortopédica, la solución puede ser un tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática.
Esta cirugía tiene como objetivo alcanzar una función masticatoria óptima, con los dientes correctamente alineados y nivelados, además de lograr una armonía facial que proporcione un rostro equilibrado y estéticamente agradable.
La cirugía ortognática debe ser realizada por un cirujano maxilofacial. Para clasificar las distintas intervenciones que abarca el término ortognática, podemos hacerlo según el maxilar intervenido o según la maloclusión que se desea corregir. A continuación, te presento dos de estas clasificaciones.

CIRUGÍA MONOMAXILAR O BIMAXILAR
Para corregir una maloclusión ósea, puede ser necesario intervenir únicamente uno de los maxilares, ya sea el superior o el inferior. A esta intervención se le conoce como cirugía monomaxilar.
Si la corrección requiere intervenir tanto el maxilar superior como el inferior, se tratará de una cirugía bimaxilar.

CLASIFICACIÓN SEGÚN CORRECCIÓN
Según los problemas más comunes a resolver, la cirugía se puede clasificar en:
Cirugía para corregir la clase II (maxilar superior adelantado en relación con la mandíbula inferior).
Cirugía para corregir la clase III (maxilar superior retruido en relación con la mandíbula inferior).
Cirugía para corregir la mordida abierta anterior.
Cirugía para corregir mordidas cruzadas laterales causadas por un paladar estrecho.

Es fundamental entender que estas cirugías por sí solas no resuelven el problema. Siempre deben realizarse en conjunto con un tratamiento de ortodoncia. Generalmente, se lleva a cabo un tratamiento de ortodoncia prequirúrgica para lograr una correcta alineación de ambas arcadas. A partir de este proceso, se confecciona una férula quirúrgica que guiará al cirujano maxilofacial durante la intervención. Tras realizar una fractura controlada del maxilar o la mandíbula, la férula permitirá recolocar la base ósea en la posición adecuada para corregir la estructura. Una vez superada la cirugía, será necesario continuar con la ortodoncia postquirúrgica para completar el correcto cierre y mejorar la estética.

